
Music after Hildegard
4 de abril de 2025
19:00H
Mikhail Konko
Music after Hildegard refleja una necesidad esencial de nuestro tiempo: la búsqueda espiritual. Parafraseada a día de hoy en varios contextos, la santa Hildegarda de Bingen no deja de sorprender por la naturalidad de sus formas expresivas y por la repercusión tanto espiritual como artística de su legado. Misticismo medieval, emociones humanas, sonoridades puras y el pensamiento abstracto son para mí cuatro pilares para entender su trabajo. Es increíble como la magnitud de sus versos se dirige hacia una virtud consciente, un ente cósmico o el que todo lo comprende, conceptos que siguen más que vigentes al margen de las religiones en un panorama transcultural.
En esta pequeña colección sonora he expuesto mi versión de las visiones que van desde lo glorioso hasta lo miserable, desde el éxtasis hasta el lamento, desde la duda hasta la afirmación, desde la belleza hasta el horror. Cierto es que ningún crecimiento espiritual se hace sino transitando caminos de tinieblas; así también dejo que en mi música algo tenue e incierto -un sonido- encuentre su propio camino.
La flauta travesera y el fagot son los representantes modernos de los instrumentos más antiguos del mundo. Creo que esa dotación histórica es un valor añadido para la sonoridad de las piezas: dos líneas melódicas casi a modo de un conductus medieval, a veces imitando la voz humana y a veces siendo lo que son: sonidos de hueso hueco y doble caña que nos acompañan desde hace miles de años.
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